En 1959 el gran físico y Premio Nobel Richard Feynman propuso por primera vez fabricar productos en base a un reordenamiento de átomos y moléculas, lo que confería a los nuevos materiales propiedades de mayor dureza, resistencia y velocidad.
Nació la Nanociencia y se empezó a hablar de Nanotecnología. Hubo que esperar varios años para que el avance en la técnica, logrado en los años ochenta, hiciera posible observar los materiales a escala atómica y manipular sus átomos.
Hace una década comenzó el despegue de este nuevo campo y hoy existen miles de productos generados por la nanotecnología, aplicados a campos tan diversos como la medicina, la agricultura, la industria aeroespacial o las telecomunicaciones.
Su impacto en la vida aún parece una historia de ciencia ficción para muchos: fármacos que funcionan a nivel atómico, microchips que diagnostican enfermedades, generación de fuentes de energía inagotable o combate de plagas son sólo algunos de los campos con un potencial revolucionario.
¿En qué punto se encuentran sus aplicaciones prácticas? ¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ciencia ficción? ¿Está ya incorporada la nanotecnología como un nuevo campo multidisciplinario estrechamente vinculado a la sociedad? ¿Se está aplicando ya o se aplicará en breve para resolver problemas más urgentes como el acceso a los recursos energéticos, agua o alimentos? E, igualmente, ¿qué riesgos plantean los nanomateriales para el medio ambiente y la salud humana? ¿Cuáles los riesgos de las aplicaciones en nanotecnología militar?


La Fundación Ramón Areces es una institución privada, sin ánimo de lucro, creada en 1976 con el objetivo amplio de fomentar la investigación científica y técnica en España, así como la educación y la cultura en general, valores que la institución considera motores fundamentales de progreso y modernidad de la sociedad.
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