La costa de Galicia, en el noroeste de la península ibérica, está formada por profundas rías. En uno de estos hermosos brazos de mar, flanqueados por playas y costas rocosas, el capitán Nemo navegó con el Nautilus en busca de tesoros. Pero la verdadera riqueza de estas incomparables rías se encuentra en su abundante biodiversidad, única en todo el atlántico occidental.
Debido al alto valor natural de este espacio y al rápido deterioro que estaba sufriendo por causa de las actividades humanas, en el año 1980 son declaradas parque natural.
Además de ofrecer diversos ecosistemas en los que florece una vegetación muy variada, las Islas son internacionalmente conocidas por albergar importantes poblaciones de aves marinas, además de especies de aves no marinas y de otras clases de vertebrados, especialmente de reptiles.
Las Islas Cíes o, como las llamaron los romanos en su época, Islas de los Dioses son un paraíso tanto para las aves que anidan en sus acantilados, como para las diversas especies que allí se encuentran, pero además lo son para el visitante que puede disfrutar de sus bellos entornos naturales, de sus playas, de su tranquilidad, etc.
El archipiélago está formado por tres islas: Isla de Monte Agudo (o del Norte), Isla de O Faro e Isla de San Martiño (o del Sur). Las dos primeras están unidas entre sí por un largo arenal -la playa de Rodas- en el medio del cual hay una laguna. El periódico The Guardian en su edición del 16 de febrero de 2007 consideró la playa de Rodas, como la mejor del mundo.





Entradas anteriores
Entradas (RSS)