Excelente film de humor negro negrísimo, de Ettore Scola, donde los árboles sí dejan ver el árbol de la denuncia social de unos seres humanos que viven miserablemente todos los días, y carecen casi de cualquier atisbo moral y/o ético.
Scola, por medio de un Nino Manfredi en estado de gracia y mediante una soberbia dirección, logrando una portentosa puesta en escena, que fue galardonada en el Festival de Cannes de aquel año, nos transmite unas sensaciones que, sí, hacen reír muchas veces y sonreír gracias a la multitud de toques costumbristas, pero que también nos perturban e incluso nos asquean un poquito varias veces.
La historia es seria a más no poder, pero el humor negrísimo logra que, a pesar de todas las calamidades que vemos, con escenas durísimas y llenas de mal gusto, hace que el espectador se distancie un tanto de lo que ve, es decir, no se lo tome demasiado en serio. Pero lo que Scola muestra es algo real, que ocurre cada día, aunque quizás un tanto exagerado en algunos aspectos, para dar un toque bufonesco a los personajes, que no se pueden coger por ningún lado, dado su falta de humanidad. O quizás sean demasiado humanos, y eso es lo que nos perturba.
Muy buena película que logra hacernos reír y avergonzarnos al mismo tiempo.
Datos del film: Año: 1976 – Género: Comedia, drama – Nacionalidad: Italia – Guión: Ettore Scola, Ruggero Maccari – Dirección: Ettore Scola – Reparto: Nino Manfredi, Francesco Anniballi, María Bosco – Sinopsis:Una familia numerosa de emigrantes vive míseramente en los suburbios de Roma. A la cabeza de la familia, el patriarca -Nino Manfredi-, un ávaro que acaba de ser resarcido por una aseguradora con una importante cantidad de dinero -un millón de liras- por la pérdida de un ojo. Su objetivo a partir de ese momento: alejar su “pequeña fortuna” de sus codiciosos familiares.





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